
¿Puede el arte verdaderamente tocar la mente de los inconscientes? ¿O es tan solo un sueño absurdo que nadie soñó? ¿Solo los conscientes somos víctimas de su arrolladora belleza efímera? Forzados a vivir al margen de la cotidianeidad errónea. Forzados a aparentar cualquier cosa menos los que verdaderamente somos…Entre la multitud se desvanece el deseo de despertar del ensueño eterno de la manipulación. Un acto tan sencillo puede cambiar nuestras vidas de maneras absolutas. Un acto totalmente ajeno e inesperado que nos toque donde nadie mas puede, que nos fragmente en mil piezas diferentes, que nos convierta en algo estrictamente necesario e innecesario a la vez, algo dudosamente existente, difícilmente creíble, vagamente realizable. Un acto tan humanamente necesario como respirar. Arte.
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